Poesía

Magali Alabau

By septiembre 6, 2019 No Comments

MAGALI ALABAU, nació en Cuba y reside en Nueva York desde 1968. Hasta mediados de los años 80’s desarrolló una amplia carrera teatral como actriz. Tras retirarse del teatro, comenzó a escribir poesía. Ha publicado entre 1986 y 2019 diez poemarios. Sus poemas aparecen en prestigiosas antologías. Obtuvo el Premio de Poesía de la Revista Lyra (Nueva York,1988); la Beca Oscar B. Cintas de creación literaria (1990-1991); Premio de Poesía Latina, otorgado a su libro Hermana, por el Instituto de Escritores Latinoamericanos de Nueva York (1992). En 2017, la Editorial Bokeh (Leiden, Nederland) publicó Ir y venir (Poesía reunida 1986-2016) y en 2019 Mordazas.

Palabras

¿Y cómo cuidar las palabras?
cuando miro el suelo, está roto,
sin reparar, y aunque lo repare
sigue rompiéndose.
Todo se rompe,
aunque lo cuides,
se rompe.
La planta de salvia
se rompió mientras yo limpiaba
Ahí cayó sin fuerzas.
El cantero lleno de arena
con los restos de la gata
lo rompió un oso.
Presencié el sacrilegio.
Busqué los restos de la gata.
No encontré nada.
El papel está roto y contiene palabras.
Si uno rompe el papel rompe las palabras.
Las palabras que tengo acumuladas
se desbordan de mi cabeza.
Salen de la garganta,
llenas de musgo y hierro.
¿Cómo cuidar las palabras?
Por la noche se precipitan
y dicen algo así como
soy capaz de dar trompadas,
de tirarme al piso
en el centro de la fiesta
y preguntarte:
Puta ¿dónde estabas?
Las palabras salen y qué hago.
Hace tiempo,
que  existo entre cosas rotas.
No puedo desecharlas.
No tienen sustitutos.
La mesa está rota
Salen desesperadas,
agrestes,
rompiéndose,
mientras atraviesan
los fragmentos
de mi rota cabeza.





La tarde

Estalla la tarde, 
                 mejor,
                   el mediodía,
Aparezco,
me cubro el rostro,
no quiero ver la atrocidad del tiempo.
Tiempo se dice cuando falta poco.
      Mejor,
                  la atrocidad del día.
Gris lluvioso
     interrumpido
        por este estruendo.
No, la tarde aún no.
Es mediodía.
Sentada,
las piernas abiertas
mientras la brisa
se esconde dentro.
Movimiento escabroso,
la impaciencia.
Esperas, revisas, te mueves.
Limpias a medias, apurada
Un mensaje,
      una señal,
              un signo.
Espero,
      escribo
           escribo, espero. 
¿Aparecerá la luna?
Digo soy.
Digo no soy.
Quebrada, asida a un árbol
que se está cayendo.
La distancia
    la comiera,
         la masticara
             la aplastara.
Espero es,
              una sombra dentro.
   Me amplío
me a bro como una sombrilla
o una silla plegable.
Devoro
a quien no vea
lo que veo.
  

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