{"id":1737,"date":"2018-06-13T14:07:39","date_gmt":"2018-06-13T14:07:39","guid":{"rendered":"http:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=1737"},"modified":"2019-08-29T10:56:42","modified_gmt":"2019-08-29T15:56:42","slug":"ulises-gonzales-garcia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=1737","title":{"rendered":"Ulises Gonzales Garc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>(Per\u00fa,1972)<br \/>\nComunicador y\u00a0 editor. Director de la revista <strong>Los B\u00e1rbaros<\/strong> en la ciudad de Nueva York.\u00a0 Profesor en\u00a0 Lehman College, New York. Fundador y uno de los directores de la casa editorial biling\u00fce <strong>Chatos Inhumanos<\/strong>, con sede en Nueva York. Sus cuentos han sido publicados en varias antolog\u00edas y revistas en Am\u00e9rica y Europa.<\/p>\n<blockquote><p>HABR\u00c1 QUE SALTARLAS<br \/>\nEstoy harto. Camino por las calles de Lima que est\u00e1n en calma y en silencio, subo a un colectivo atestado, ametrallo a la gente que grita y se contorsiona. La gente recibe las balas, mas no veo sangre. El chofer pide que me baje. Me apeo en una esquina y sigo caminando. Hay m\u00e1s autom\u00f3viles inm\u00f3viles, m\u00e1s colectivos, m\u00e1s gente como yo marchando al borde de la calle con una metralleta en la mano. Lima se ve despintada y gris.<br \/>\nSigo marchando sobre el borde de la avenida Javier Prado. Mientras marcho, tiemblo. Tengo un aterrador presentimiento y una carga de furia acumulada.<\/p>\n<p>\u201cEstoy harto,\u201d sigo pensando. Y si bien no hay ruido alrededor, en mi cabeza escucho el sonido de las bocinas. Veo un grupo de gente que pelea con un polic\u00eda que pide dinero en una esquina. Dirijo hacia \u00e9l mi metralleta y empiezo a disparar, pero \u00e9l no siente nada, sonr\u00ede y se acerca a pedirme dinero para resolver mi problema. Yo no quiero escucharlo.<\/p>\n<p>Mi problema es no verla a ella. \u201cTengo que verla, hablarle, decirle cuanto la quiero,\u201d pienso. Me alejo de ese grupo y sigo caminando.<\/p>\n<p>La chica que quiero ver con desesperaci\u00f3n, est\u00e1 contestando el tel\u00e9fono en una oficina y no piensa en m\u00ed. Piensa en salir r\u00e1pido del trabajo e ir esa noche a bailar Me introduzco por una callejuela. Me detiene un hombre alto vestido de marr\u00f3n, me dice que no puedo pasar que aquella calle es propiedad privada. \u201cYo s\u00f3lo quiero ir a ver a mi chica, s\u00f3lo quiero pasar,\u201d le replico. \u201c\u00bfNo ve la tranca?\u201d me dice.<\/p>\n<p>En ese momento no quiero ver nada. Le disparo.<\/p>\n<p>Escucho el ruido de las balas pero \u00e9l no tiene signos de haber sido acribillado. sin embargo se ve muerto y eso para m\u00ed es suficiente. A esas alturas, la ciudad me asfixia.<\/p>\n<p>Para llegar hasta su oficina hay que seguir marchando por el borde de la avenida. Me alivia saber que estoy yendo a verla. Sonr\u00edo. Nada puede salir mal esta vez, Ella me va a entender. Y me va a querer.<\/p>\n<p>Sale de su oficina. Tiene unos ojos hermosos, un par de piernas largas y muslos gruesos. Pero ella me habla y no la escucho. \u201c\u00bfQu\u00e9 dir\u00e1?\u201d No la entiendo. Trato de hablarle de mi hartazgo, de mi impaciencia, de mi desesperaci\u00f3n por escapar. Se lo repito pero no me hace caso o no me entiende.<\/p>\n<p>\u201cRecuerdo en alg\u00fan momento haber subido a un avi\u00f3n, recuerdo un aeropuerto. Ya estuve harto tantas veces y opt\u00e9 por irme,\u201d le digo. \u201cAhora quiero quedarme , quiero estar aqu\u00ed, pero quisiera cambiar esta vida ruinosa, esta manera agitada de ir marchando siempre a empellones.\u201d Le hablo de las injusticias, de la violencia, de la poca dignidad de andar por este lugar sin trabajo, sin cultura, sin dinero, sin comida. Le hablo de la desgracia de vivir a medias.<\/p>\n<p>No parece escucharme. Ella est\u00e1 habl\u00e1ndome de sus amigas, de sus ganas de ir a una discoteca. Pero tambi\u00e9n dice que me quiere, sonr\u00ede cuando me mira y me da un cari\u00f1oso beso de despedida. La veo marcharse. En ese momento decido no volver a verla nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>Sigo caminando sin encontrar nada que me agrade. Todo parece seguir igual que cuando decid\u00ed largarme. Siento calor. Sudo. Eso tampoco lo soporto, se me pega la camisa, siento la frente h\u00fameda y el pelo grasoso.<\/p>\n<p>\u201cEs extra\u00f1o \u00adpienso\u00ad no s\u00e9 por qu\u00e9 quiero a esta ciudad. Debe ser porque a\u00fan tengo familia y unos cuantos amigos con los cuales conversar.\u201d Me acerco hasta un tel\u00e9fono. Llamo a un amigo y \u00e9l aparece. Ah\u00ed, en ese instante, al lado de la cabina. \u201cSab\u00eda que pod\u00eda contar contigo.\u201d le digo.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 pasa?\u201d me pregunta. \u201cEs que estoy harto. No s\u00e9 como explic\u00e1rtelo de otra manera. Es que no s\u00e9 c\u00f3mo puedo aguantar seguir viviendo en este lugar.\u201d<\/p>\n<p>Le cuento que he matado unas personas esa ma\u00f1ana subiendo a un colectivo. Me escucha, atentamente. Y me invita a comer un cebiche. \u00c9l conoce un sitio donde cocinan rico y muy barato.<br \/>\n\u201cEstoy sin un cobre,\u201d le digo.<br \/>\n\u201cNo importa, yo invito, para eso est\u00e1n los amigos.\u201d<br \/>\nLa cebicher\u00eda queda cerca, as\u00ed que caminamos. En el camino he tratado de hablarle de lo que siento, pero hemos terminando hablando de lo mismo de siempre: mujeres. \u00c9l me ha contado de la \u00faltima chica que conoci\u00f3, de sus tetas, su culo, de c\u00f3mo se la tir\u00f3. Y de sus problemas porque ella ha quedado embarazada. Yo le hablo de los m\u00edos, trat\u00e1ndome de reir de lo que me pasa.<\/p>\n<p>Comiendo cebiche entiendo un poco por qu\u00e9 quiero quedarme. Me gusta esto, estar entre estas paredes de ca\u00f1as y oler el pescado tendido en el plato. No me gusta que \u00e9l pague todo, pero otro d\u00eda le invitar\u00e9 yo. Quedamos en tomar s\u00f3lo una cerveza pero terminamos tomando doce. Siempre me pasa lo mismo en Lima. Esta vez termino sobrio. \u00c9l sale de la cebicher\u00eda tambale\u00e1ndose y yo lo acompa\u00f1o hasta su casa. No le ha gustado que yo no est\u00e9 ebrio. No me lo explico porque yo siempre termino borracho.<\/p>\n<p>Nos despedimos.<\/p>\n<p>Desde all\u00ed est\u00e1 muy cerca la playa. Camino al lado del mar y me calmo un poco. Me gusta el paisaje de las olas reventando, de la neblina que ralea conforme avanza el dia.<\/p>\n<p>Sigo caminando al borde del mar hasta el mercado de pescadores. Me miran extra\u00f1o, tal vez porque soy el \u00fanico vestido diferente. Parece que mi sobretodo les gusta. \u201cTal vez me lo quieren robar,\u201d pienso. El olor del mar me hace recordar los mejores momentos de mi vida. Y me calma un poco. Un pescador me ofrece llevarme en bote hasta el Morro Solar por quince soles. \u201cNo tengo dinero,\u201d le digo. Pero introduzco las manos en los bolsillos y encuentro un billete de veinte. \u201cDebe haberlo dejado mi amigo,\u201d pienso. Pago y subo al bote. El pescador se da una vuelta en \u2018U&#8217;, y me pide que me baje. \u201cYa termin\u00f3.\u201d dice \u00e9l. Me ofendo. \u201cDijo hasta el Morro Solar, no hemos llegado,\u201d le recrimino.<\/p>\n<p>Como no parece hacerme ning\u00fan caso, cojo mi metralleta debajo del sobretodo y le explico. No s\u00e9 si \u00e9l ha entendido pero ha ca\u00eddo al mar sin que lo toque. Veo su cara como se va hundiendo debajo del agua, lo veo sonre\u00edr, parece feliz de morir. \u201cAhora que tengo un bote, podr\u00eda irme por all\u00ed, darme una vuelta,\u201d pienso.<\/p>\n<p>Desde tierra un grupo de polic\u00edas me ordena que desembarque inmediatamente. Gritan que los acompa\u00f1e a la comisar\u00eda sin resistencia. No lo voy a hacer. Prefiero seguir por el mar que siempre me ha gustado. Pienso que deber\u00eda irme mucho m\u00e1s al sur, hasta Silaca, la playa donde he pasado tan buenos momentos. Pero la gasolina se va a acabar. \u201cIntentar\u00e9 desembarcar un poco lejos,\u201d pienso. Llego hasta una playa de arena blanca, con casas grandes y blancas, donde un par de gordos en ropa de ba\u00f1o me hacen se\u00f1as que no descienda.<\/p>\n<p>Desaparecen los gordos y aparecen muchos perros. Cientos de perros que me ladran. Parece que los escuchara hablar. Y que hablaran con la misma rabia que yo siento. Disparo mi metralleta hacia el aire, no quiero matar a los perros, pero ellos no hacen caso. Disparo contra ellos. Huyen. Y veo algunas chicas que deben ser las empleadas de servicio porque tienen la piel cobriza y los ojos en el suelo y el pelo negro azabache y largo, avanzando hacia m\u00ed sosteniendo una pancarta blanca enorme con letras rojas: Playa Privada. Detr\u00e1s de ellas, veo ni\u00f1os muy blancos y rubios jugando en la piscina y algunos gordos bajo las sombrillas, tomando licor, aparentemente despreocupados de lo que sucede en la orilla.<\/p>\n<p>A todo lo largo de la playa y en las playas contiguas hay muchas chicas cobrizas desnudas sosteniendo carteles de Playa privada. Al final veo unos riscos y me acerco, la gasolina se acaba mientras yo desembarco. Tengo los zapatos hechos mierda. Llenos de barro en la basta. El sol est\u00e1 muy alto. Camino por la arena, rumbo a la carretera que se divisa muy al fondo como una lengua negra. Ha sido un d\u00eda muy largo y yo muero de sed. Caigo sobre la arena, no puedo seguir m\u00e1s.<\/p>\n<p>Un jeep militar se acerca levantando polvo. Dos militares se apean, me quieren interrogar \u201cEste debe ser el que mat\u00f3 al pescador en la ma\u00f1ana,\u201d dice uno. \u201cTiene buena pinta, no parece un asesino,\u201d dice el otro.<\/p>\n<p>Yo los escucho mas no puedo verlos, no consigo abrir los ojos. Pero tengo la sospecha que rebuscar\u00e1n, encontrar\u00e1n la metralleta y me aprehender\u00e1n. \u201c\u00a1Amigo!\u201d gritan. \u201c\u00a1Lev\u00e1ntese!\u201d Siento unas botas en la rodilla. \u201c\u00a1Lev\u00e1ntese! No puede estar ac\u00e1. Es zona militar.\u201d Abro los ojos y me ense\u00f1an un cartel blanco con letras negras: \u201cZona Militar.\u201d \u201c\u00a1Al\u00e9jese!\u201d me grita uno. Les pregunto si me pueden llevar hasta una carretera. Se miran entre ellos, las gotas de sudor resbalan desde sus gorras militares. \u201cBueno suba,\u201d me dice uno. Me acomodo en el jeep. Y ellos se ponen a hablar. Es un viaje largo. Parece que est\u00e1n tramando un golpe militar, parece que obedecen \u00f3rdenes. Me he sentado encima de un mont\u00f3n de cartas, cientos de cartas abiertas. Me sorprende ver que una carta de aquellas es m\u00eda, una de las tantas que envi\u00e9 desde el extranjero y nunca le llegaron a mi madre. La saco del paquete y veo el sobre abierto y dentro muchas fotos que envi\u00e9 a casa. Todas est\u00e1n abiertas. Pregunto qu\u00e9 hacen all\u00ed esas cartas y me responden que van a quemarlas.<\/p>\n<p>Estoy harto.<\/p>\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo encuentro fuerzas ni c\u00f3mo aparece mi metralleta otra vez. Pero all\u00ed est\u00e1 a mi lado y disparo. Los cuerpos caen y yo me apodero de las cartas. Quiero volver a repartirlas. Y sobre todo darle esa carta a mi madre donde le contaba que quer\u00eda regresar a verla. Tengo un carro, una metralleta y el desierto es casi absolutamente m\u00edo. Nada puede ir mal.<br \/>\nS\u00e9 que habr\u00e1 cercas, pero habr\u00e1 que saltarlas.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Per\u00fa,1972) Comunicador y\u00a0 editor. Director de la revista Los B\u00e1rbaros en la ciudad de Nueva York.\u00a0 Profesor en\u00a0 Lehman College, New York. Fundador y uno de los directores de la casa editorial biling\u00fce Chatos Inhumanos, con sede en Nueva York. Sus cuentos han sido publicados en varias antolog\u00edas y revistas en Am\u00e9rica y Europa. HABR\u00c1 QUE SALTARLAS Estoy harto. Camino&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1738,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[47,46,44,43,45,40,15],"class_list":{"0":"post-1737","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-narrativa","8":"tag-bilingue","9":"tag-chatos-inhumanos","10":"tag-escritor","11":"tag-hibrido-literario","12":"tag-los-barbaros","13":"tag-nueva-york","14":"tag-peru"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1737","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1737"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1737\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1955,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1737\/revisions\/1955"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1738"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1737"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1737"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1737"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}