{"id":1740,"date":"2018-06-11T18:32:15","date_gmt":"2018-06-11T18:32:15","guid":{"rendered":"http:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=1740"},"modified":"2018-06-12T04:19:22","modified_gmt":"2018-06-12T04:19:22","slug":"graciela-vera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=1740","title":{"rendered":"Graciela Vera"},"content":{"rendered":"<p>(Uruguay,19__)<br \/>\nPas\u00f3 muchos a\u00f1os de su vida en Montevideo donde desarroll\u00f3 su actividad period\u00edstica para diarios como Ultimas Noticias, La Rep\u00fablica y EsteDiario; radios Yi de Durazno y Del Oeste de Nueva Helvecia. Colabor\u00f3 para muchos suplementos y revistas. Actualmente vive en Almer\u00eda, una coqueta localidad espa\u00f1ola que se asoma al Mediterr\u00e1neo sujetando sus nueve siglos de historia. <\/p>\n<blockquote><p>Sinti\u00f3 los besos de \u00e9l sobre sus pechos. Las manos siguiendo el contorno de su vientre. Cerr\u00f3 los ojos al escuchar que su respiraci\u00f3n se hac\u00eda m\u00e1s agitada, temi\u00f3 el momento en que su cuerpo presionara para penetrar en el suyo. <\/p>\n<p>Quiso escapar del lecho pero no tuvo fuerzas. \u00bfEscapar&#8230;? Hasta ese momento no se le hab\u00eda ocurrido la idea&#8230; la hizo girar despacio en su mente&#8230; escapar&#8230; es&#8230;ca&#8230;par; la idea le hizo olvidar lo otro y sonri\u00f3. No sent\u00eda ya la boca que apretaba la suya ni las piernas presionando sobre sus muslos, s\u00f3lo aquella loca idea retumbando en su cabeza&#8230;.\u00a1\u00a1\u00a1 es&#8230;ca&#8230;par&#8230;!!! <\/p>\n<p>Ni siquiera recordaba como hab\u00eda comenzado todo. Alguien le hab\u00eda dicho que all\u00ed pod\u00eda ganar mucho dinero y ella estaba cansada de la miseria. <\/p>\n<p>Hab\u00eda crecido en un rancho de barro al lado de la casa grande. Su padre era un pe\u00f3n de la estancia, un pe\u00f3n como tantos otros al que, en atenci\u00f3n a los a\u00f1os de servicio le hab\u00edan dado la oportunidad de llevar a su familia a vivir en el lugar. Un beneficio que les hab\u00eda proporcionado a los patrones un har\u00e9n de sirvientas a muy bajo costo. Primero su madre, luego sus hermanas mayores y despu\u00e9s ella misma. A los siete a\u00f1os ya hac\u00eda peque\u00f1as tareas para la se\u00f1ora. <\/p>\n<p>Su madre le hab\u00eda puesto Elizabeth porque le gustaba el nombre de la menor de las hijas de su patrona. Quiz\u00e1s fue este hecho el que la impuls\u00f3 a aquella rebeld\u00eda. Compararse con la otra Elizabeth, comparar lo que una pose\u00eda y de lo que la otra carec\u00eda. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s vinieron las insinuaciones de parte de los hombres de la casa. Ten\u00eda catorce a\u00f1os la primera vez. <\/p>\n<p>Fue el segundo de los hijos del patr\u00f3n. Ella estaba planchando cuando el entr\u00f3 y sin siquiera hablarle la tom\u00f3 de un brazo y la arroj\u00f3 sobre la alfombra. Cuando el comenz\u00f3 a levantar su falda no intent\u00f3 impedirlo. Tampoco llor\u00f3. Solo record\u00f3 las barrigas abultadas de sus hermanas y la cantidad de cr\u00edos sin padres que corr\u00edan por el rancho. Destino de sirvienta, pens\u00f3. No ocurri\u00f3 nada como tampoco suceder\u00eda nada cuando fueron los otros muchachos de la casa los que la poseyeron. Elizabeth lleg\u00f3 a creer que era est\u00e9ril. Mir\u00f3 a sus hermanas con sus hijos bastardos prendidos de sus polleras y decidi\u00f3 que a ella no le suceder\u00eda lo mismo, por eso cuando tuvo unos pesos ahorrados fue al pueblo y compr\u00f3 las pastillas. <\/p>\n<p>Un d\u00eda decidi\u00f3 que no ten\u00eda nada que hacer en aquel lugar. <\/p>\n<p>Guard\u00f3 sus pocas pertenencias en un bolso colorado con el cierre roto. Dos faldas, otras tantas blusas, un vestido a cuadros gastados de tanto lavado y un par de mudas de ropa interior. Llevaba puestos los \u00fanicos zapatos que ten\u00eda porque las alpargatas hab\u00eda decidido que no le servir\u00edan donde pensaba ir. <\/p>\n<p>La Zoila, la hija del capataz le hab\u00eda dicho que en aquel lugar del pueblo se ganaba dinero por hacer lo mismo que sus patrones le exig\u00edan que hiciera gratis. <\/p>\n<p>La \u201cmadama\u201d la recibi\u00f3 bien. Le dieron una pieza en el fondo del burdel y en pocos d\u00edas trabajaba como cualquiera de las otras chicas.<br \/>\nLa plata no le sobraba como hab\u00eda pensado que suceder\u00eda porque el alquiler de la pieza le consum\u00eda la mayor parte de lo que ganaba, pero ahora pod\u00eda darse algunos lujos que antes ni hab\u00eda so\u00f1ado. Comprar medias de nailon, lencer\u00eda de seda&#8230; \u00bfpara qu\u00e9 si ninguno de los tipos que iban all\u00ed lo hac\u00edan para admirar sus deshabill\u00e9s?. <\/p>\n<p>Con el tiempo el horizonte que se hab\u00eda fijado se fue expandiendo. Volvi\u00f3 a guardar sus pertenencias pero esta vez en dos valijas de cuero marr\u00f3n. <\/p>\n<p>Llov\u00eda cuando el \u00f3mnibus la dej\u00f3 en la terminal de Tres Cruces. Se dirigi\u00f3 a la pensi\u00f3n que le hab\u00eda recomendado la Juana. Los tres d\u00edas siguientes los pas\u00f3 recorriendo la ciudad. <\/p>\n<p>Se sent\u00eda otra, sin deseos de retornar a la vida anterior pero&#8230; la plata se estaba acabando y la due\u00f1a del cuarto, &#8211;si ese nombre cab\u00eda al sucucho de tres por cuatro donde se amontonaban una serie de muebles destartalados, una cama con una pata sustituida por dos bloques, un ropero al que faltaba una puerta, una mesa que en sus mejores tiempos hab\u00eda pertenecido a alg\u00fan bar de mala muerte y dos sillas, una con tres patas&#8211;, cobraba d\u00eda a d\u00eda y por adelantado. <\/p>\n<p>Se ri\u00f3 para sus adentros cuando record\u00f3 lo del ba\u00f1o. A\u00fan en el burdel hab\u00eda disfrutado del tiempo suficiente para ducharse y arreglarse por las ma\u00f1anas, pero all\u00ed&#8230; A los cinco minutos de estar adentro comenzaban los golpes destemplados en la puerta y si no se apuraba las palabrotas&#8230; un ba\u00f1o para veintid\u00f3s personas&#8230; El primer d\u00eda hab\u00eda cre\u00eddo posible tomar una ducha decente por la ma\u00f1ana&#8230; El mec\u00e1nico de la pieza nueve se hab\u00eda levantado de mal talante porque alguno de sus cuatro hijos no lo hab\u00eda dejado dormir con su llanto. Ella tampoco hab\u00eda dormido muy bien porque lo que pasaba, se dec\u00eda o se hac\u00eda en una habitaci\u00f3n parec\u00eda retumbar en todas las otras.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 que no era buena cosa ocupar el ba\u00f1o a la hora en que los otros inquilinos se levantaban para salir a trabajar, pero como todos trabajaban a distinta hora, al cabo de algunos d\u00edas hab\u00eda decidido que la hora del ba\u00f1o ser\u00eda cuando todos durmieran, claro que no tuvo en cuenta los ruidos extra\u00f1os de las ca\u00f1er\u00edas de la vieja casona, ruidos que durante el d\u00eda pasaban desapercibidos pero que en el silencio nocturno se sobredimensionaban. <\/p>\n<p>Su primer trabajo en Montevideo no fue dif\u00edcil. El auto par\u00f3 a su lado, ella dio un precio, se dirigieron a un albergue transitorio y&#8230; despu\u00e9s vino lo dif\u00edcil. Nadie le hab\u00eda dicho que iba a necesitar un chulo que defendiera sus intereses. \u00bfO ella deb\u00eda defender los intereses de alg\u00fan chulo?. <\/p>\n<p>No importaba mucho como era la cosa. Lo cierto es que tuvo su chulo, al que dejaba las tres cuartas partes de sus ganancias, y en la mayor parte de las ocasiones, la totalidad. La polic\u00eda la levant\u00f3 varias veces y debi\u00f3 pasar noches enteras entre milicos. Algunas veces hasta deb\u00eda hacerlo con alguno, pero lo que le dol\u00eda era que resultaba como en la estancia, porque se lo exig\u00edan, de gratis nom\u00e1s y, cuando llegaba a la pensi\u00f3n no ten\u00eda ni un mango encima y entonces ten\u00eda que salir a yirar de d\u00eda tambi\u00e9n.<br \/>\nCon los a\u00f1os su situaci\u00f3n econ\u00f3mica fue mejorando. Conoci\u00f3 a algunas chicas que trabajaban como damas de compa\u00f1\u00eda para ejecutivos extranjeros que visitaban el pa\u00eds. <\/p>\n<p>Siempre le hab\u00eda gustado leer por lo que hacerlo para cultivarse y ponerse a tono con este nuevo trabajo no le result\u00f3 pesado.<br \/>\nBuenas ganancias. Un apartamento propio, un peque\u00f1o coche y su propia sirvienta. La muchacha de barrio que llegaba todos los d\u00edas a limpiar, lavar y&#8230;. traerle recuerdos de una peoncita de campo que un d\u00eda hab\u00eda podido volar porque hab\u00eda tenido la precauci\u00f3n de cuidarse de no quedar pre\u00f1ada.<\/p>\n<p>El \u00faltimo cliente se hab\u00eda ido. Cuando cerr\u00f3 la puerta nuevamente qued\u00f3 sola, quiz\u00e1s m\u00e1s sola de lo que siempre hab\u00eda estado.<br \/>\nGuard\u00f3 el dinero religiosamente cobrado en el momento de pactar el trabajo. Elizabeth se mir\u00f3 al espejo. \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os le devolvi\u00f3 \u00e9ste?. A los cuarenta y cinco no ten\u00eda que preocuparse por lo econ\u00f3mico. <\/p>\n<p>Sab\u00eda que pod\u00eda comer y beber lo que quisiera sin tener que contar los pesos para ver si llegaba a un pan con mortadela y una cebadura de mate. Hab\u00eda aprendido la diferencia entre el champagne importado y el nacional, com\u00eda caviar y champignones como si hubiera sido destetada con tales delicat\u00e9es. <\/p>\n<p>Se hab\u00eda preocupado por aprender a maquillarse y a vestirse con elegancia, a parecer una se\u00f1ora de sociedad, conversaba con fluidez e incluso estudi\u00f3 idiomas. Pero en realidad todo aquello era una hermosa envoltura para lo que se esperaba de ella: un trabajo eficaz en la cama. <\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a mirar la imagen reflejada en el espejo. Algunas arrugas que los cosm\u00e9ticos no pod\u00edan disimular&#8230; Un rictus amargo curvo su boca&#8230; record\u00f3 la cara siempre cansada de su madre&#8230; su vientre siempre agrandado por los hijos por nacer&#8230; su figura que parec\u00eda encogerse con cada nieto sin padre&#8230;. record\u00f3 aquella l\u00e1grima mal disimulada cuando ella, con el bolso sin cierre en la mano hab\u00eda subido al cami\u00f3n que la dej\u00f3 en el pueblo. <\/p>\n<p>No hab\u00eda intentado detenerla. Quiz\u00e1s hab\u00eda buscado alg\u00fan argumento para hacerlo sin encontrarlo&#8230; Un dolor intenso oprimi\u00f3 el pecho de Elizabeth&#8230; \u00bfporqu\u00e9 pensaba en su madre en aquel momento?, en muchos a\u00f1os no lo hab\u00eda hecho y nunca hab\u00eda vuelto al rancho. No llor\u00f3 cuando supo de su muerte. Tampoco entonces regres\u00f3, \u00bfpara qu\u00e9?, tal vez ahora estar\u00eda descansando&#8230; nunca supo si ella tambi\u00e9n hab\u00eda pagado el precio de ser la sirvienta de la casa&#8230; tal vez&#8230; en una ocasi\u00f3n se pregunt\u00f3 porqu\u00e9 el cabello de algunos de sus hermanos ten\u00eda el color claro del de los hijos del patr\u00f3n&#8230;. <\/p>\n<p>Se recost\u00f3 en el sof\u00e1 y sacudi\u00f3 la cabeza para ahuyentar aquellos pensamientos&#8230; Su madre hac\u00eda muchos a\u00f1os que hab\u00eda dejado este mundo de penas, con sus dolores y sus secretos&#8230; \u00bfporqu\u00e9 la recordaba en aquel momento?&#8230; apret\u00f3 m\u00e1s la mano sobre su pecho&#8230; el dolor persist\u00eda&#8230; pens\u00f3 en como ser\u00eda la vejez&#8230;. los cincuenta, los sesenta&#8230; estaba sola, completamente sola envuelta en una vida que ella misma hab\u00eda elegido&#8230; \u00bfla hab\u00eda elegido ella o se la hab\u00eda impuesto el destino?&#8230; \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda pasado si aquella peoncita no hubiera pensado en cuidarse para no quedar embarazada?&#8230;&#8230;. hijos&#8230;. ahora no le parec\u00edan una carga tan grande como entonces&#8230; le hubiera gustado tener un hijo, alguien que le dijera que no estaba sola&#8230;. incluso en su actual independencia hab\u00eda comenzado a envidiar a las putas que ten\u00edan un chulo que las proteg\u00eda&#8230;. <\/p>\n<p>Quiso levantarse para volver a interrogar la imagen del espejo y no pudo hacerlo. Sinti\u00f3 un cosquilleo en el brazo&#8230; algo en su mente le alertaba que deb\u00eda tomar el tel\u00e9fono y discar pidiendo ayuda&#8230;. un n\u00famero y los param\u00e9dicos estar\u00edan all\u00ed en pocos minutos&#8230; el sudor fr\u00edo comenz\u00f3 a invadirle la frente&#8230;. \u201cLlama Elizabeth&#8230; llama ahora&#8230;\u201d, intu\u00eda lo que le estaba ocurriendo&#8230; estir\u00f3 el brazo hacia el tel\u00e9fono y marc\u00f3&#8230; sent\u00eda el pulso cada vez m\u00e1s d\u00e9bil&#8230; en pocos minutos alguien acudir\u00eda en su ayuda&#8230;. \u00bfen su ayuda?&#8230;, colg\u00f3 el tubo sin responder a la voz que le preguntaba por su direcci\u00f3n&#8230;, la ayuda que durante a\u00f1os hab\u00eda aguardado estaba en camino; llegaba silenciosa, agazapada en aquel malestar intenso&#8230; la ayuda llegaba despu\u00e9s de toda una vida de dolor&#8230; un escape que por primera vez en muchos a\u00f1os le permiti\u00f3 sonre\u00edr sin esfuerzo&#8230; sinti\u00f3 los p\u00e1rpados pesados&#8230; s\u00f3lo lament\u00f3 los hijos que no hab\u00eda querido que nacieran&#8230;.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Uruguay,19__) Pas\u00f3 muchos a\u00f1os de su vida en Montevideo donde desarroll\u00f3 su actividad period\u00edstica para diarios como Ultimas Noticias, La Rep\u00fablica y EsteDiario; radios Yi de Durazno y Del Oeste de Nueva Helvecia. 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