{"id":1771,"date":"2018-06-13T16:05:05","date_gmt":"2018-06-13T16:05:05","guid":{"rendered":"http:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=1771"},"modified":"2019-03-30T13:39:01","modified_gmt":"2019-03-30T18:39:01","slug":"jorge-pouso-ponciolo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=1771","title":{"rendered":"Jorge Pouso Ponciolo"},"content":{"rendered":"<p>Jorge Pouso Ponciolo (Uruguay,1945)<\/p>\n<blockquote><p>SUERTE PERRA<\/p>\n<p>El disparo son\u00f3 como dos tablas de madera, una frente a otra, empujadas por manos en\u00e9rgicas. Ning\u00fan p\u00e1jaro vol\u00f3 en el montecito de viejos transparentes y el eco qued\u00f3 atrapado en los eucaliptos. El hombre gordo, casi calvo, parado en la cocina baj\u00f3 la cabeza, se la tom\u00f3 con las dos manos y cerr\u00f3 los ojos. Algo le subi\u00f3 por el pecho y se arraig\u00f3 en su garganta. Entonces son\u00f3 el segundo tiro. No hubo m\u00e1s. El hombre gordo se sent\u00f3, aliviado.<\/p>\n<p>Desordenados, pero n\u00edtidos, los recuerdos invadieron su pensamiento. En una ocasi\u00f3n hab\u00eda ido al campo de la Facultad a ver a su hijo y all\u00ed por primera vez hab\u00eda visto a la Amarilla llena de cachorros y par\u00e1sitos,  mansa, casi abandonada, pero con aquella mirada tan extra\u00f1a. Para el siempre hab\u00eda sido dif\u00edcil descifrar las miradas de los hombres y la de aquel animal le trasmit\u00eda algo humano, inteligente y maligno.<\/p>\n<p>El proyecto de un largo a\u00f1o en la cr\u00eda de cerdos se hab\u00eda agotado entre peque\u00f1as envidias y discusiones entre los estudiantes. Su hijo lo hab\u00eda sufrido como un fracaso. As\u00ed que acept\u00f3 cuando sus padres compraron un campito y le ofrecieron trabajarlo. Era la vuelta.<\/p>\n<p>Poco m\u00e1s que adolescente ten\u00eda un af\u00e1n de trabajo desmedido y una tendencia al abandono en su apariencia personal que hab\u00eda preocupado a su padres y amigos. No se trataba del desali\u00f1o estudiado o de moda, propio de la edad; se trataba de un descuido real casi grotesco y desaseado.<\/p>\n<p>Un d\u00eda se apareci\u00f3 en la casa familiar con la Amarilla, pre\u00f1ada otra vez. Al padre no le hab\u00eda gustado enfrentarse otra vez a aquella mirada, pero entre su mujer y la hija menor lo convencieron y en el fondo de la vieja casa la perra encontr\u00f3 un refugio seguro para dar cr\u00eda. Uno de los cachorros qued\u00f3 : el Amarillo.<\/p>\n<p>Entre las protestas de la hermanita y de la madre,<br \/>\n-Pobrecito lo va a matar<br \/>\nel Amarillo fue a dar al campo. All\u00ed el trabajo era muy duro y lento. El muchacho con sus propias manos hab\u00eda hecho los chiqueros, mejorado el pozo, instalado el tanque de agua y criado algunos lechones para fin de a\u00f1o. La Amarilla fue despu\u00e9s y entonces comenz\u00f3 todo.<\/p>\n<p>La tormenta, la ventana que se golpea, el muchacho que sale a trabarla, el \u00e1rbol que se desgaja, el golpe, las tinieblas. El Amarillo lami\u00f3 desesperadamente el rostro impasible, hasta que se despert\u00f3. La Amarilla, esquiva y solitaria, se hab\u00eda refugiado en el horno de pan.<\/p>\n<p>Un tiro de 22,vaya a saber de quien, atraves\u00f3 al Amarillo. Su cuerpo apareci\u00f3 tendido, casi agonizante bajo de las higueras. La herida era grave y lo trajo a Montevideo,<br \/>\n-Yo dije que lo iba a matar<br \/>\nCon inyecciones y alg\u00fan que otro suero se fue reponiendo. Al mes estaba de vuelta en el campo,<br \/>\n&#8211; Ahora si que lo mata<\/p>\n<p>El verano y la costumbre de tomar agua del pozo trajeron la hepatitis. Ahora quien vuelve a la casa es el muchacho. Parece la oportunidad propicia de alejarlo de aquel proyecto. Pero es in\u00fatil, la determinaci\u00f3n es f\u00e9rrea, inusual en alguien de su edad. El proyecto ten\u00eda un padrillo. Un cachorro blanco de hocico rosado, manso y gracioso. No hay fin de semana en que todos no vayan a verlo y tocarlo al chiquero de arriba.<\/p>\n<p>La Amarilla hab\u00eda puesto su mirada en \u00e9l. Erizados los pelos del lomo le ladraba y gru\u00f1\u00eda, lo acosaba cuanta vez pod\u00eda desde afuera de su encierro de palos. El Amarillo, de ordinario tranquilo y juguet\u00f3n, se trasformaba al acercarse al pobre cachorro en la hilera de blanqu\u00edsimos dientes a trav\u00e9s del labio remangado. El hostigamiento era permanente y hubo que poner el animal en otro chiquero m\u00e1s seguro.<\/p>\n<p>-La culpa es de la Amarilla, es artera, ladina, el Amarillo es bueno pero zonzo, la perra lo domina.<br \/>\n-Pobrecitos, como si fueran personas, no ven que la pobre extra\u00f1a, ha sufrido mucho, siempre por aqu\u00ed y por all\u00e1, no ven que es mansita.<br \/>\n-Si, amansada a tanto palo y hambre. A mi nunca me gust\u00f3, tiene una mirada rara, despu\u00e9s de todo el pobre chancho que le hizo.<br \/>\n-Es buena para cazar ratones<br \/>\n-Para matar alguna gallina tambi\u00e9n. El Amarillo no, pero ese perro ha cambiado. Adem\u00e1s, desde  que est\u00e1 esa perra afuera al pobre muchacho no le sale una bien. -Claro, ahora la culpa es de los perros.<br \/>\n-Es mejor dejarla atada.<\/p>\n<p>Un fin de semana, un ba\u00f1o caliente, buena comida, algo para leer, el almuerzo todos juntos en la casa de Montevideo. Luego de comer el muchacho se sinti\u00f3 inquieto, como si le hubiera llegado alguna clase de mensaje<br \/>\n-Pap\u00e1, dale vamos, tengo que dar de comer, lev\u00e1ntate, vamos para el campo.<br \/>\n-Pero hay que hacer algunos mandados.<br \/>\n-No, no, nos vamos ya.<br \/>\n-\u00bfY a vos que te pic\u00f3? \u00bfPorque est\u00e1s tan ansioso?<\/p>\n<p>Salieron con lo puesto a hacer los 90 kil\u00f3metros en 60 minutos. La carretera y el sol de una tarde de oto\u00f1o, el pueblo, la ruta de balastro, la casita blanca. El muchacho salta del coche y corre hacia la casa<br \/>\n-\u00a1Perra de mierda!, \u00a1se solt\u00f3!<br \/>\nLa carrera se prolonga al chiquero.<br \/>\n-\u00a1El cachorro no est\u00e1, pap\u00e1, no est\u00e1!<br \/>\n-Lo habr\u00e1n robado, los perros se asustaron o los mataron.<br \/>\n-\u00a1No! \u00a1la Amarilla, pap\u00e1, la Amarilla!&#8230;\u00a1Amarillo! \u00a1Amarillo!, \u00a1ven\u00ed ac\u00e1 carajo!<br \/>\nEl padre se sorprendi\u00f3 del tono de voz de su hijo, era una voz adulta, plena, profunda, casi desgarradora, terrible.<br \/>\nCorri\u00f3 entre las chircas, terrones y carquejas. Entonces la voz se quebr\u00f3, m\u00e1s terrible que antes<br \/>\n-\u00a1Lo mataron! \u00a1Aqu\u00ed est\u00e1!&#8230;\u00a1lo mataron!<br \/>\nBajo un transparente achaparrado, sin heridas mortales, todo sucio, tendido a lo largo, los ojos abiertos y algo de sangre en el hocico p\u00e1lido.<br \/>\n-No est\u00e1 muy mordido, dijo el padre. Pero los chanchos pueden morir del susto, tienen d\u00e9bil el coraz\u00f3n.<br \/>\n-\u00a1Fue la perra!, \u00a1hija de puta!, \u00a1artera!, \u00a1ella fue! \u00a1ella y el Amarillo!<br \/>\nTodo parec\u00eda claro: el acoso, el terror, el animal que rompe la puerta y sale a encontrarse con m\u00e1s ladridos, mordeduras, la corridas final  y la muerte.<br \/>\n-\u00a1Ah\u00ed est\u00e1! el Amarillo, tiene sangre<br \/>\nEl perro ensay\u00f3 un saludo, pero de lejos.<br \/>\n&#8211; No se acerca \u00bfves?,tiene sangre. \u00a1Fue \u00e9l y la perra puta!<br \/>\nSin el cachorro el proyecto, la vuelta, se desmoronaba.<br \/>\n-\u00a1Amarilla! Est\u00e1 aqu\u00ed en el horno.<br \/>\n-\u00a1Perra de mierda!. Nunca me gust\u00f3, esa mirada&#8230;<br \/>\nEl viejo Totz y las peque\u00f1as balas esperando.<br \/>\n-No mates al Amarillo.<br \/>\n-Es la ley aqu\u00ed \u00bfsab\u00e9s? perro que no respeta los animales de la casa hay que matarlo.<br \/>\n-Dejalo al Amarillo<br \/>\nLas balas fr\u00edas en el peine, minuciosas, una a una.<br \/>\n-Pegale si quer\u00e9s, pero no mates al pobre perro. Acordate cuando se te cay\u00f3 el \u00e1rbol encima.<br \/>\nLa \u00faltima bala, un segundo entre los dedos y el chasquido final en el cargador. Los pasos en\u00e9rgicos, afuera de la cocina.<br \/>\n-\u00a1Amarillo, venga ac\u00e1!<br \/>\nSe tendi\u00f3 a sus pies, sab\u00eda lo que iba a pasar.<br \/>\nEn el horno, la Amarilla, quieta, sin saludar. Echada hacia adelante, la cabeza sobre las patas delanteras. Mir\u00f3 el ca\u00f1o oscuro, aquel agujero la intrig\u00f3, levant\u00f3 \u00e9 inclin\u00f3 la cabeza a un lado y par\u00f3 las orejas por \u00faltima vez.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jorge Pouso Ponciolo (Uruguay,1945) SUERTE PERRA El disparo son\u00f3 como dos tablas de madera, una frente a otra, empujadas por manos en\u00e9rgicas. Ning\u00fan p\u00e1jaro vol\u00f3 en el montecito de viejos transparentes y el eco qued\u00f3 atrapado en los eucaliptos. 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