{"id":1777,"date":"2018-06-13T16:10:03","date_gmt":"2018-06-13T16:10:03","guid":{"rendered":"http:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=1777"},"modified":"2018-07-10T16:13:58","modified_gmt":"2018-07-10T21:13:58","slug":"hernan-pablo-mierez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=1777","title":{"rendered":"Hern\u00e1n Pablo Mierez"},"content":{"rendered":"<p>(Argentina,1973)<br \/>\nAutodidacta. A la edad de 12 a\u00f1os gana su primer concurso literario y es publicado por el Ministerio de Educaci\u00f3n de la provincia en todas las escuelas de la regi\u00f3n. A partir de ese momento comienza a asistir a talleres literarios y escribe discursos para actos y homenajes de los colegios donde asiste.Ha participado en diversos concursos y publicado en p\u00e1ginas web y revistas literarias.<\/p>\n<blockquote><p>CONFESIONES DE UN PERDEDOR<br \/>\nLa noche era cerrada, una bruja que agitaba su negra falda ante nuestras narices. Era tarde, si, por eso \u00edbamos r\u00e1pido. La ruta se perd\u00eda a lo lejos, como un grueso hilo sin principio ni final.<\/p>\n<p>La culpa era de Walter, su moto no quiso arrancar hasta pasadas las nueve, y reci\u00e9n a esa hora me sub\u00ed a ese artilugio del demonio que zumbaba en mis o\u00eddos y transformaba el blanco de mis ojos en cataratas de l\u00e1grimas, que se perd\u00edan en el aire fr\u00edo del camino.<\/p>\n<p>Llegamos pasadas las diez, la comida se pod\u00eda oler desde lejos, su olor era a espera forzada. Igual todos sonrieron al vernos, la paciencia no hab\u00eda sido malgastada. Nos hicieron lugar en la mesa. Eran cinco, Adri\u00e1n, Marina su novia, Carla, Gabriela y Giselle. Walter y yo. La cuenta no daba. Sobraba una porci\u00f3n femenina, pero igual la cosa promet\u00eda ponerse animada. NI bien acab\u00e9 de sentarme ya ten\u00eda un ojo puesto en Giselle, su cabello rubio, sus ojos t\u00edmidos y su nariz, peque\u00f1a escultura de formas perfectas, hab\u00edan atrapado mi inter\u00e9s. Con el correr de las horas, me convenc\u00ed que ah\u00ed, en Giselle, estaba mi objetivo. Trabaj\u00e9 duro. Me convert\u00ed en su centro de atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con el caf\u00e9 lleg\u00f3 el punto culmine de mi actuaci\u00f3n, sobresaliente, llegu\u00e9 a personificar en mi carne todos sus deseos, con mis palabras le di vida a sus anhelos y en miradas de cazador aguerrido le saqu\u00e9 sus sue\u00f1os y los pint\u00e9 de colores que nunca hab\u00eda visto pues jam\u00e1s hab\u00eda so\u00f1ado en colores hasta ese momento, y yo era un maestro en el arte de la mentira que crea y enaltece perspectivas de todo tipo.<\/p>\n<p>Giselle comi\u00f3 de mi mano hasta el hartazgo. La embruj\u00e9, la seduje de tal manera que llegu\u00e9 a pensar que ya no respiraba, sino a trav\u00e9s de mis pulmones, y eran suspiros que la refrescaban por dentro. Esa noche fue toda m\u00eda, me dio lo que quise y m\u00e1s. Me lo dio sin que lo pida, quiz\u00e1s por temor a que cambiara mis maneras o quiz\u00e1s, porque no, porque pensaba que yo era as\u00ed, tal cu\u00e1l me mostraba. La cuesti\u00f3n es que despu\u00e9s de esa noche de S\u00e1bado, su vida cambio para siempre. Lo que yo ignoraba era que la m\u00eda tambi\u00e9n cambiar\u00eda, y de que manera.<\/p>\n<p>Esta ni\u00f1a rubia y celestial se enamor\u00f3, mas all\u00e1 de los limites permisibles por la raz\u00f3n humana. Yo hab\u00eda movido mis piezas primero, y el jaque mate lleg\u00f3 mas r\u00e1pido de lo que esperaba.<\/p>\n<p>Pasadas dos semanas, lo nuestro era un idilio, o el de ella, porque por lo que a m\u00ed concern\u00eda, era nada mas que otras de mis victorias en este alborotado mar de diversi\u00f3n y banalidades al que hab\u00eda entregado mi juventud.<\/p>\n<p>He dicho que aquella noche \u00e9ramos siete personas, entre las cuales nombr\u00e9 a Gabriela. Pues bien, Gabriela result\u00f3 ser la mejor e insustituible amiga de Giselle. Eran carne y u\u00f1a, inseparables en el camino, una relaci\u00f3n de amistad que se prolongaba a trav\u00e9s de los a\u00f1os y los dolores de la realidad.<\/p>\n<p>Por el contrario, Gabriela era morena, de labios gruesos y prominentes, exacerbados montes de morado fulgor, palpitantes, se asomaban desafiantes en su peque\u00f1o y ovalado rostro. Para colmo de males, ten\u00eda unos hermosos ojos verde agua, que empa\u00f1aban la visi\u00f3n e invitaban a la lujuria, al precio que sea.<\/p>\n<p>S\u00ed, Gabriela me excitaba. Una tarde, mientras me encontraba regalando caricias de pl\u00e1stico a Giselle, Gabriela llam\u00f3 a la puerta de su apreciada amiga. Entr\u00f3 y su perfume me golpe\u00f3 los sentidos, mientras me revolv\u00eda en el sill\u00f3n para evitar ser tan elocuente al mirar sus piernas de m\u00fasculos prietos y piel de \u00e9bano. En mi endemoniado cerebro se abri\u00f3 un hueco, por donde entr\u00f3 avasallante la idea de poseer a Gabriela.<\/p>\n<p>Un poco, pero s\u00f3lo un poco, me odi\u00e9 por mis pensamientos, gracias a no se qui\u00e9n, la sensaci\u00f3n dur\u00f3 solo un instante y mis sentidos se pusieron a trabajar en conjunto para el grotesco cometido. Cu\u00e1nto me costo, solo yo lo s\u00e9. Mucho. Pero a fuerza de voluntad y con la paciencia que ped\u00ed prestada a mi convicci\u00f3n, logr\u00e9 rodear a la presa y tender mis redes para que cayera en ellas.<\/p>\n<p>Esa morena era fuego, pero no de llamas que consumen, sino de calores apretados, que alientan las ganas y crean la adicci\u00f3n. Comenc\u00e9 a llevar dos vidas. Con Giselle era el t\u00edpico novio, que escribe poes\u00edas capaces de hacer temblar la tierra, que adula y construye paredes de amor muy convincentes y persuasivas, al igual que fr\u00e1giles y ef\u00edmeras. Pero ella no lo sab\u00eda. Yo no dejaba que fuese as\u00ed. Mis mentiras eran tan dulces y armoniosas, que empalagaban su esp\u00edritu y la dejaban a merced de mis designios.<\/p>\n<p>Con Gabriela fue sexo. Sexo y nada mas que sexo. Placeres desbordantes, h\u00famedos momentos de delirio. Pasi\u00f3n brotada que desarticula el pensamiento y fomenta la entrega pecaminosa en la cu\u00e1l nos sumerg\u00edamos como animales en celo.<\/p>\n<p>Este pandemonium de relaciones extravagantes dur\u00f3 lo que ten\u00eda que durar. Un trozo en nuestras vidas.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el d\u00eda en que Giselle por consejo de una amiga mas perspicaz que ella, en este caso Marina, la novia de Adri\u00e1n, empez\u00f3 a desconfiar de mi trato demasiado amable hacia Gabriela. Su intuici\u00f3n y su constancia en el trabajo de espiar y seguir para descubrir el temido enga\u00f1o, tuvo \u00e9xito. Y no digo que nos encontr\u00f3 desnudos sobre una cama caliente, pero s\u00ed, que nos vio, una madrugada fr\u00eda de Invierno, comi\u00e9ndonos la boca dentro de mi auto.<\/p>\n<p>Y eso fue todo para ella. O no. Ah\u00ed comenzaba una trama de angustias y llantos quebrados que tendr\u00eda un fin inequ\u00edvoco. Una ma\u00f1ana, con un tremendo golpe de pu\u00f1o que se estrellaba en mis mand\u00edbulas y llevaba un significado que no daba lugar a dudas, intent\u00f3 mostrar sus dientes babeantes de odio y reclamar el perd\u00f3n que le sanar\u00eda la herida., aunque supiese que la llaga provocada seguir\u00eda latiendo, como una quemadura que arde y no cede.<\/p>\n<p>Dem\u00e1s est\u00e1 decir que la relaci\u00f3n de amistad, que hab\u00eda visto nacer y morir muchos Abriles, hab\u00eda terminado. Las amigas peleadas y enemistadas para siempre, con todo lo que significa esta frase. Para siempre.<\/p>\n<p>Como las hojas que se lleva el Oto\u00f1o, Gabriela desapareci\u00f3 de mis horas, para nunca m\u00e1s dar se\u00f1ales de vida. Y Giselle. Pobre Giselle. Tuvo la suficiente fortaleza para quebrar la flecha que atravesaba su coraz\u00f3n. S\u00ed, la tuvo, pero sin saber que la punta quedar\u00eda en su cuerpo, como los colmillos de una serpiente, envenenando sus d\u00edas y sus noches. Era una so\u00f1adora, que nunca hab\u00eda sabido de pesadillas, hasta que despert\u00f3.<\/p>\n<p>Lo peor de esta historia fue mi propio alejamiento. A conciencia. Inducido por el nefasto accionar de mi mente aborrecible. Y digo esto porque una noche, cuando acababa de ducharme, son\u00f3 el timbre de mi departamento. Al girar el picaporte y abrir la puerta, la imagen me present\u00f3 a una Giselle rendida, cansada por la lucha, pero dispuesta a seguir, tanto, que se anim\u00f3 a optar por el dolor de un regreso. Se disolvi\u00f3 ante mi vac\u00eda mirada en explicaciones y razones que ni ella misma entend\u00eda. Se ofreci\u00f3 de nuevo, me declar\u00f3 su amor y su intenci\u00f3n de dejar atr\u00e1s el infierno vivido. Mat\u00f3 el recuerdo de su amiga y me mostr\u00f3 la sangre que brotaba de su decisi\u00f3n. Limpi\u00f3 sus l\u00e1grimas verdaderas y me dijo te quiero.<\/p>\n<p>Atronaron en la habitaci\u00f3n sus palabras y nunca m\u00e1s la quise volver a ver.<\/p>\n<p>Ya no ten\u00eda fundamento para m\u00ed, ya que mi verdadero placer resid\u00eda en tener a las dos o no tener nada. Estaba enfermo, mi alma estaba infectada de esa enfermedad que se jacta en la ruin necesidad de corromper la vida. Hab\u00eda perdido el inter\u00e9s en todo eso. Me di cuenta que el nauseabundo alimento que nutr\u00eda mi existir, era el de haber sembrado la traici\u00f3n, para ver como los cuervos se com\u00edan la carro\u00f1a diseminada por mis actos.<\/p>\n<p>Solo me quedo una carta de Giselle, que a\u00fan conservo. Una carta que con palabras tambaleantes, sobre una hoja humedecida por el llanto amargo, me ofrec\u00eda el para\u00edso que no supo ver mi maldita ceguera.<\/p>\n<p>Hoy, despu\u00e9s de casi ocho a\u00f1os, me siento en esta silla decr\u00e9pita, como todo mi ser, a escribir mi historia.<\/p>\n<p>Hoy s\u00e9 tambi\u00e9n, por comentarios ajenos, que Giselle y Gabriela se atrevieron a pelear con el pasado, en el dif\u00edcil intento de volver a ser amigas, no como antes, seguro que no, pero al menos se animaron a reconstruir lo que mi mano destruy\u00f3, sobre las ruinas que dej\u00f3 una batalla en la que no hubo vencedores ni vencidos, solo heridos y no de muerte.<\/p>\n<p>El \u00fanico que hoy agoniza soy yo, mucho m\u00e1s viejo y no precisamente por lo a\u00f1os vividos, sino por las huellas que ha dejado un pasado de mentiras y enga\u00f1os. Aplastado por el ego morboso, que se volvi\u00f3 contra m\u00ed y me entreg\u00f3 a los brazos de la m\u00e1s asfixiante soledad.<\/p>\n<p>Hoy estoy solo, muy solo, y se que ellas dos, a\u00fan conservan el valor de mirarse a la cara.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Argentina,1973) Autodidacta. A la edad de 12 a\u00f1os gana su primer concurso literario y es publicado por el Ministerio de Educaci\u00f3n de la provincia en todas las escuelas de la regi\u00f3n. A partir de ese momento comienza a asistir a talleres literarios y escribe discursos para actos y homenajes de los colegios donde asiste.Ha participado en diversos concursos y publicado&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":85,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[17],"class_list":{"0":"post-1777","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-narrativa","8":"tag-argentina"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1777"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1777\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1858,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1777\/revisions\/1858"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/85"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}