{"id":32,"date":"2018-06-13T14:03:00","date_gmt":"2018-06-13T19:03:00","guid":{"rendered":"http:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=32"},"modified":"2018-07-13T17:40:46","modified_gmt":"2018-07-13T22:40:46","slug":"miguel-angel-zapata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/?p=32","title":{"rendered":"Miguel Angel Zapata"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Miguel A. Zapata\u00a0 : Es profesor en Hofstra University. Ha publicado los siguientes libros de poes\u00eda: Partida y ausencia (Madrid:\u00a0 Playor, 1984); Periplos de abandonado (M\u00e9xico:\u00a0 Premi\u00e1, 1986); Im\u00e1genes los juegos (Lima: Instituto Nacional de Cultura, 1987); Poemas para violin y orquesta (M\u00e9xico: Premi\u00e1, 1991), Brookings Hall (Barcelona: Caf\u00e9 Central, 1994) (plaquette); Mi cuervo anacoreta (Santiago de Chile: Red Internacional del Libro, 1995) (plaquette), Lumbre de la letra (Lima: El Santo Oficio, 1997), My Hermit Crow (edici\u00f3n bilingue),\u00a0 Escribir bajo el polvo (Lima: El Santo Oficio, 2000), y El cielo que me escribe (M\u00e9xico: Ed. El Tuc\u00e1n de Virginia, 2002). Su poes\u00eda ha sido traducida al ingl\u00e9s, portugu\u00e9s, italiano, y franc\u00e9s<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Camino a Logro\u00f1o<br \/>\nPara Alfonso Mart\u00ednez Galilea<\/h3>\n<blockquote><p>Salgo a la estaci\u00f3n del autob\u00fas.\u00a0 El cielo extra\u00f1amente gris baja con el vaho a la ciudad. La noche anterior me hab\u00eda acostado temprano como nunca, y no cre\u00ed m\u00e1s en las superticiones. Desnudo volv\u00ed a pedir ante la sombra un poco de sosiego para mi alma agotada y perdida. Toda la noche el perro de Goya hab\u00eda estado lami\u00e9ndome los brazos, desesperado lloraba por su amo que sal\u00eda de un pozo vestido de negro. El perro no pod\u00eda ladrar de la pena, y me miraba con ojos l\u00e1nguidos y mov\u00eda ligeramente la cola.\u00a0 Es que el mundo es un pozo, me dec\u00eda, y estamos aqu\u00ed para velar por el alma de nuestros amos. Y me repet\u00eda:\u00a0 veo en tus ojos que tu alma es como la m\u00eda, pero no tienes cola.\u00a0 Claro, le dije, pero en casa tengo un peque\u00f1o perro que vuela con un \u00e1ngel desconocido por el vecindario.\u00a0 Mi \u00e1ngel decidi\u00f3 abandonarme por un tiempo pero\u00a0 a veces lo veo en los ojos de mi perro.<br \/>\nY ahora que voy por los campos verdes de Soria, veo decenas de ovejas pastando con algunos perros felices que esperan la lluvia de mayo con esmero. Nunca vi cerdos tan alegres regode\u00e1ndose bajo el sol. Las vacas\u00a0 cruzaban sin prisa los arroyos, y miraban de reojo a los perros mientras rumiaban de contento. Al perro de Goya le hubiese gustado estar aqu\u00ed entre este celeste cielo y estas nubes que tocan las colinas.\u00a0 Mientras observo el paisaje pienso en la distancia del tiempo y aquellos que quieren quemar tus sue\u00f1os. Quer\u00eda bajarme del autob\u00fas y correr por estos campos, y quedarme a escribir las primeras se\u00f1ales. Me esperan en Logro\u00f1o, pens\u00e9: la lluvia y el cielo de Logro\u00f1o, la vid y las flores de Berceo.\u00a0 Vuelve a llover. Y de repente regresa el olor de los pinos, la neblina que los enciende con los p\u00e1jaros, y vuelvo a ver el mar que por aqu\u00ed no viene sino del cielo, con su forma de manifestar su presencia en mi cabeza.\u00a0 Escribo en el cementerio con los mausoleos que alumbran a la rubia que corre bajo el agua.\u00a0 Sus prendas interiores vuelan por el aire de estos valles, golpean la ventna del autob\u00fas.<br \/>\nOtra vaca hermosa bebe agua del arroyo: su \u00fanico pasatiempo es mirar el agua y azotar a los insectos que viven en su enorme lomo. Sus orejas me escuchan hablar solo en el autob\u00fas.<\/p><\/blockquote>\n<h3>La cama<\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\">Haz que tu ojo en la habitaci\u00f3n sea una vela<br \/>\nPaul Celan<\/p>\n<blockquote><p>Tendido sobre la cama en una habitaci\u00f3n de hotel le\u00eda \u201cEl tordo\u201d de Turgu\u00e9nev. En este cuarto sin ventanas he sentido con mayor fuerza mis heridas.\u00a0 Pero a diferencia del texto de Turgu\u00e9nev, mis heridas no eran de amor, y los nubarrones que yo sent\u00eda proven\u00edan de otra borrasca.\u00a0 Sin embargo, s\u00f3lo le ped\u00eda un milagro a la noche: conciliar el sue\u00f1o.\u00a0 Record\u00e9 la oraci\u00f3n por los insomnes de Rilke y balbuceaba: \u201ca qui\u00e9n debo llamar sino a t\u00ed, que eres oscuro y m\u00e1s nocturno que la noche, al \u00fanico que, sin l\u00e1mpara, puede velar sin miedo\u2026\u201d.\u00a0 Abr\u00ed mi cuaderno y escrib\u00ed unas palabras a l\u00e1piz que ya no reconozco.<br \/>\nV\u00ed al mismo ni\u00f1o esperando el caballo de pap\u00e1 cruzar el puente del r\u00edo salado.\u00a0 Mi hermana Carmen miraba la polvareda que bajaba del cielo como un castigo.\u00a0 Tendido sobre la cama no pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o.\u00a0 En otras ocasiones los p\u00e1jaros siempre me aliviaron con su fuerza s\u00f3lo comparable a la voz irracional de la naturaleza.\u00a0 Las oraciones no llegaban a mi alma, se quedaban afuera entre el humo de las calles.\u00a0 Orar es subir a la cima de tu alma.<br \/>\nRebuscando entre mis libros reci\u00e9n comprados en La Gran V\u00eda hall\u00e9 por suerte uno de Celan, y estos versos:\u00a0 \u201cLas dos puertas del mundo est\u00e1n abiertas\u201d.\u00a0 Algo me tranquiliz\u00f3, el Santo Santo, el Hosana, Hosana aqu\u00ed en las alturas de este cuarto, entre sus nubes que bajan a llevarme en su vuelo, mientras el mal olor de la calle sub\u00eda por las paredes de mi cuarto.<br \/>\nCelan ten\u00eda temor de las rejas y de las sombras, pero conoc\u00eda bien las fuentes y el susurro de las rosas.\u00a0 En \u201cTambi\u00e9n esta noche\u201d dice algo que no voy a olvidar: \u201cCon mayor plenitud,\/ pues tambi\u00e9n cay\u00f3 nieve sobre este\/ mar en que nada el sol,\/ florece el hielo en las cestas\/ que llevas a la ciudad.\/ Arena\/ pides por \u00e9l,\/ pues la \u00faltima\/ rosa en casa\/ quiere tambi\u00e9n esta noche ser nutrida\/ de la hora que corre\u201d.\u00a0 La nieve sobre el mar por donde nada el sol:\u00a0 la hora corre por todas las cosas, y por la cortina que recubre la pared sobresale el deseo de abrir un hueco sin crear un abismo.\u00a0 Es que hay noches que suenan como campanas cuando uno va por ah\u00ed con rosas bajo el brazo en busca de alguna mujer desconocida.\u00a0 Porque hay noches en que uno se tropieza con las piedras, y vaciamos en vano todos los jarrones sin agua.\u00a0 El jarr\u00f3n de Sancho, por ejemplo, siempre estuvo lleno, aquel fil\u00f3sofo que venci\u00f3 a su demonio en La Mancha.\u00a0 Por ah\u00ed lo vi tratando de sacarme de este l\u00edo mientras el hueco se ca\u00eda de la pared colgada como un gran cuadro de la Vida Dulce.<br \/>\nEl fulgor no llegaba, y los muertos nos reclamaban los muslos firmes que corrieron sobre ellos en el cementerio para descansar en paz.<br \/>\nAhora desalojo mi alma del polvo y de la nieve: la vac\u00edo desde la cima, con una vela para dormir.<\/p><\/blockquote>\n<h3>\nViajando en tren<\/h3>\n<blockquote><p>Viajo en tren mirando el mar mediterr\u00e1neo.\u00a0 Qu\u00e9 delicia esta vista.<br \/>\nAqu\u00ed comienza el mundo: los \u00e1ngeles se ba\u00f1an desnudos en el<br \/>\nespumoso mar.<br \/>\nEl caracol avanza hacia la\u00a0 cima sin contratiempos.<br \/>\nUn coro de piedras nos canta en el vag\u00f3n y las rosas se levantan<br \/>\nsu traje azul para poder ver el oc\u00e9ano sin fondo.<br \/>\nEn el tren mi pobre silencio.<br \/>\nSiempre vuelvo con demasiados libros en mis maletas, tarjetas<br \/>\npostales y la cicatriz del tiempo.<br \/>\nHe estado en varios trenes pero \u00e9ste es el m\u00e1s bello.<br \/>\nNo hay nadie:\u00a0 s\u00f3lo un televisor que no me mira y una luna que no<br \/>\nse siente.\u00a0 El mar est\u00e1 desnudo y es mi camino.<br \/>\nLa jaur\u00eda est\u00e1 lejos de m\u00ed, y este aire me limpia con los hilos del<br \/>\nhorizonte.\u00a0 No hay nadie aqu\u00ed,\u00a0 mi ojo es una lupa que se escabulle<br \/>\nbajo los pinos que crecen en el mar.<br \/>\nNunca v\u00ed pinos m\u00e1s hermosos, largos y serenos navegan hacia otro<br \/>\nblancor.\u00a0\u00a0 Aqu\u00ed no hay \u00e1rboles que tumbar, s\u00f3lo p\u00e1rpados que<br \/>\nsortean el cautiverio de las rocas.<br \/>\nAqu\u00ed cantan las piedras enterradas, los muertos que recuerdan<br \/>\nlos grandes barcos perdidos en alta mar.<br \/>\nNo hablo de la rosa que flota sino de la rosa que oye el agua.<br \/>\nLa rosa que es azul y es la grieta, el asta y el cordel del cielo.<br \/>\nEl cielo nos mira y nos escribe, no necesitamos decirle nada.<br \/>\nEl cielo tiene flores y habla de otra manera:\u00a0 su fragancia viene<br \/>\nde las redes de las islas, de la bruma que irradia el sol cuando abre<br \/>\nsu boca para abrazarnos.<br \/>\nBusco una isla con mi canoa peque\u00f1a, desde mi bosque de sombras<br \/>\ndiviso una llama mientras me ladra el mar.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Miguel A. Zapata\u00a0 : Es profesor en Hofstra University. Ha publicado los siguientes libros de poes\u00eda: Partida y ausencia (Madrid:\u00a0 Playor, 1984); Periplos de abandonado (M\u00e9xico:\u00a0 Premi\u00e1, 1986); Im\u00e1genes los juegos (Lima: Instituto Nacional de Cultura, 1987); Poemas para violin y orquesta (M\u00e9xico: Premi\u00e1, 1991), Brookings Hall (Barcelona: Caf\u00e9 Central, 1994) (plaquette); Mi cuervo anacoreta (Santiago de Chile: Red&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":33,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":{"0":"post-32","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-poesia"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":80,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32\/revisions\/80"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/33"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/hibridoliterario.com\/sitio\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}