Híbrido Literario
Poesía

Rocío Uchofen

By septiembre 1, 2019 No Comments

Rocio Uchofen

Recipiente de una micro-residencia por la New York Poetry Society 2019

Poema 2 (Geometría de la Urbe)

¿Podrías sentarte y tocar el piano
mientras te observo y saboreo un Merlot
del 2009?
El tiempo puede escurrirse por los intersticios
de esta pared que se asemeja
a mi piel y que respira
los acordes de una melodía deshecha
bajo el paso del tren.
El tiempo es inevitable y se desliza por
esos techos forrados en petróleo,
toda la noche es una carretera escondida
un túnel sinuoso, aquí se ahogan
los ojos y las horas.
Si tocas, olvidaré los goteos de
las cornisas.
Anoche reventó una luna y sus
pedazos brillantes llenaron de sonidos
estos espacios perdidos entre la alfombra y el
concreto húmedo.
Cuando llegaste tenías un lápiz entre los dedos
y el deseo de llenar hojas y hojas,
y muchas más hojas blancas o a cuadrículas,
quisiste armar cuadernos de metáforas,
soñaste tu cabeza contra el Brooklyn Bridge
y amaste la visión de Crane tras unos vidrios.
Diástole y sístole embriagando tu recuerdo,
discerniendo la íntima relación entre tus pasos
y las fases de la luna,
o los ojos desteñidos de alguna mujer
escondida tras su velo hecho cortina.
Ese deseo se llenó de noches
para acallar todo lo que le fuera ajeno a tu
sabor,
el olor de tus frases o tu verbo.
Pero ya no hablemos de eso,
sólo toca,
toca el piano y que su música
lama las huellas de Lorca en Morningside Heights,
entre ladrillos rojos de su sueño gitano
y tiernamente mojado por la
baba de los durmientes.
Besa el dedo que se nutre de los tulipanes
híbridos
y acuérdate de mí.
Mi cuerpo también sangra y sufre,
pero mi boca imita el susurro
de las palomas harapientas
para que calle el ladrillo
manchado de piel.
Hay que cerrar los ojos,
hay que cerrar la boca:
Cierra las bocas
o llénalas de nieve negra,
que deje sus huellas por las
calles o que enmudezca
de una vez para
que el cielo rece un lullaby:
» Duerme urbe de áticos límpidos.
Duerme.
Un monstruo late, late y enrosca
su cuerpo de sierpe hacia el Hudson.»


Versión en inglés:

Could you sit down and play the piano

while I watch you and taste a Merlot

of 2009?

Time can drain through the tiny openings

of this wall, that resembles

my skin and breathes

the chords of a melody

destroyed by the train’s sounds .

Time is unavoidable, it slides by

those petroleum lined ceilings.

All night is a hidden highway

a winding tunnel.

Here

the eyes and the hours drown.

If you play, I’ll forget the drips on

the corners.

Last night a moon burst and its

bright pieces filled with sounds

these lost spaces between the carpet and the

wet concrete.

Play the piano…

When you arrived you had a pencil between your fingers

and the desire to fill pages and pages,

and many more white, grid pages.

You wanted a book full of metaphors,

you dreamed your head against the Brooklyn Bridge

and you loved a vision of Crane through the glass.

A heartbeat intoxicating your memory,

discerning the intimate relationship between your steps

and the phases of the moon,

or the faded eyes of some woman

hidden behind her veil made curtains.

That desire filled with wild nights

to silence everything that had lost your

flavor,

the smell of your sentences or your verbs…

But let’s not talk about that anymore,

just play it,

play the piano and that its music

licks the footprints of Lorca in Morningside Heights,

between the red bricks of his gypsy’s dreams

and tenderly damped by the

sleepers drool.

Kiss the finger that feeds on the hybrid

tulips

and remember me.

My body also bleeds and suffers,

but my mouth imitates the whisper

of the ragged pigeons

to silence the skin-stained brick

Play it…

You have to close your eyes,

you have to close your mouth:

Close the mouths

or fill them with black snow,

to leave their traces on the

streets or mute

at once for

Heaven prays a lullaby:

“Sleep city of limpid attics,

Sleep.

A monster beats, beats and twists

its serpent body to the Hudson.”

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